
Por Armando Alvarado
Balarezo (Nalo) .
- Flaco, flaco, han
llegado los mercachifles, levántate. .
- Jura! .
- Por Diosito, corre,
aprovecha que mamá ha ido a comprar leche. .
Sobre el velador reposa
un diario capitalino. En primera plana está la foto de Marilyn Monroe,
fallecida en Los Ángeles el 5 de agosto. .
Me visto rápido y en
dos minutos estoy junto al pilón del barrio, dando fe a lo dicho por Felipe: el
jirón Dos de Mayo, desde Tarapacá hasta la Plaza de Armas, está repleto de
mercachifles. Los toldos de lona cubren la calle de acera a acera y no dejan
pasar ni a los rayos solares que intentan filtrarse por los agujeros.
Los mercachifles han
llegado con las primeras avellanas que resuenan anunciando el inicio de la
fiesta de San Rosa de Lima, Patrona del pueblo de Chiquián. Todavía no salgo de
mi asombro. A mi paso veo rostros conocidos entre los esperados mercachifles: Bayona,
Portilla, Carrasco, Cerna, Ortiz, Aranda, Cachay, Chávez, Díaz, Idrugo,
Huerta... .

Ya llegó también Rufino
el organillero y su monito 'antuco', que nos entrega un pequeño rectángulo de
la suerte por diez centavos. A su costado el viejo Enrique de Llaclla, alista
franela roja en mano sus maquinitas de películas para ver en cada clic, los
rostros de los actores mexicanos y españoles: Pedro Infante, Cantinflas, Jorge
Negrete, María Félix, Sarita Montiel, Joselito... .
En las calles
adyacentes algunos lugareños han puesto mesas con manteles de hule donde
descansan olorosas viandas y, en el frontis del mercado están instalando juegos
de azar: 'rifas' con premios de plástico y pequeños papelitos enrollados y
doblados como bumerang, también 'la chica y la grande', 'pasa luna pasa sol' y
'a dónde está la bolita': "Acá está colgadita" grita con picardía
Mañuco de Jircán .

En estos momentos don
Ignacio el fotógrafo está tocando maquina en mano la puerta de la casa de mi
primo Calolo Ramírez. El toma vistas familiares para convertirlas en cuadros al
óleo, sin canas ni arrugas, menos con los caninos solitarios.
* * * ..
Después del paseo
inicial estoy retornando contento a casa para el desayuno dominguero, pero para
mi sorpresa, frente a la puerta celeste de mi amigo Beto Zubieta, cuatro
'chunchos' (tres varones y una mujer) están acomodando en el piso: un cilindro
y cueros de boas. .

Nuestras madres dicen
que los gitanos raptan a los niños callejeros, pero es para asustarnos
solamente, también nos intimidan con los pishtacos y los guegue almas, porque
en la fiesta se incrementa el número de chiuchis paseanderos. .

Después de la elección
de los nuevos funcionarios, que cierra el programa festivo, las bandas
retornarán a sus querencias entonando pasacalles de despedida. Los mercachifles
recogerán los productos que no 'salieron' y se marcharán al pueblo donde ya
empieza a sonar la tarola, solamente se quedará quien se ha enamorado de alguna
paisana y decida afincarse en Chiquián, de repente el próximo año se inscribe
para Comisario y dona para la corrida un toro bravo por el nacimiento de su
hijo, para así cumplir con la costumbre. .
Hasta los primeros años
de los setentas, uno de los atractivos más esperados de la fiesta de Santa Rosa
fueron los entrañables 'chunchos', pintorescos personajes de la amazonía que
vendían cebo de culebra para la reuma y sangre de grado para las úlceras estomacales.
..
Se ubicaban en la
esquina de los jirones Dos de Mayo y Tarapacá con sus atuendos típicos, boas,
espejos, cuero de reptiles y menjunjes. Visitaron Chiquián: machiquengas,
huitotos, shipibos, aguarunas, asháninkas, boras, huambisas y jíbaros. Estos
últimos adornaban sus cuellos con collares de guairuros y portaban al cinto una
cabeza reducida (tzaitza) como amuleto, envolviendo así, en un halo de
misterio, el mágico espíritu de la selva. .

* * * ..
Culminada la fiesta, la
mañana del 4 de setiembre ayudé a los amigos "chunchos" a empacar sus
pertenencias. A cinco minutos para las 9 gritaron desde el primer piso del
hotel, que el ómnibus de Landauro estaba a punto de partir y no tuvieron más
remedio que dejarme el espejo que estaba tras la puerta.
En dicho espejo el
paisano chiquiano que fungía de "modelo" durante la venta de cebo,
veía su espalda manando gotas de grasa bajo el sol, llenando de asombro a los
curiosos. Una manera muy sugerente para asegurar la compra de la pomada
sanadora. .
Lo primero que hice al
llegar a casa fue retirar un almanaque de la sala y poner el espejo en su
lugar. Así estuvo un buen tiempo, hasta que una tarde llegó don Ignacio el
fotógrafo, trayendo 4 cuadros con fotografías de la familia, quedando el espejo
regado en el piso.
***
Pero nuestra casa no
era la única que visitaba don Ignacio, sino todas. En aquellos años las fotos
en blanco y negro estaban de moda, sin embargo en los cuadros lucíamos en technicolor
gracias al pincel del artista que nos ponía: ternos impecables a los varones y
vestidos, aretes y collares a las mujeres; es decir, ropa y adornos a pedido
del cliente. .
* * *

- Hijito, no debes
tener espejos en tu cuarto, sobre todo si son antiguos, pues las ánimas del
purgatorio de las personas que en vida se vieron en ellos, salen a la
medianoche a expiar sus pecados. .
Haciendo oídos sordos a
lo dicho por mi abuelita, dejé el espejo a donde estaba. Pasaron los días y
llegó la semana de los difuntos. Todos mis familiares que ocupaban la casa,
aprovechando el feriado largo, viajaron a Huacho para visitar la tumba de mi
hermano Arnaldo Armando. .
Ya a solas en mi
dormitorio, la noche de Todos los Santos, recordé el consejo de mi abuelita, y
antes de irme a dormir, cubrí el espejo con mi poncho, pero a la medianoche
abrí los ojos asustado, no sé si por causa de lo que estaba soñando o porque
los gemidos de las ánimas intentando traspasar la trama del poncho me
despertaron. ..
Lo cierto es que me
paré temblando, y tanteando en la oscuridad quité el poncho del espejo para
ahuyentar a los malos espirítus y me zambullí en la cama... .
West Palm Beach - NOV 95.
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