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lunes, 16 de enero de 2012

LOS MERCACHIFLES - Por Armando Alvarado Balarezo (NALO)

"Comerciantes peregrinos, promotores del intercambio cultural en la costa, la sierra y la selva. Ellos no sólo llevan productos y juegos de azar a las fiestas patronales de los pueblos, sino también su colorido, su sabiduría y calidez, además de constituirse en el termómetro humano que mide la capacidad de convocatoria de los funcionarios... Nalo A.B, 1973"
Por Armando Alvarado Balarezo (Nalo)  .
Han abierto con fuerza la puerta de la casa haciendo que me despierte con sobresalto. En Chiquián el reloj marca las 8 de la mañana del domingo 19 de agosto de 1962. Mi hermano Felipe sube corriendo la escalera, y casi sin oxígeno ingresa gritando al cuarto. .
- Flaco, flaco, han llegado los mercachifles, levántate. .
- Jura! .
- Por Diosito, corre, aprovecha que mamá ha ido a comprar leche. .
Sobre el velador reposa un diario capitalino. En primera plana está la foto de Marilyn Monroe, fallecida en Los Ángeles el 5 de agosto. .
Me visto rápido y en dos minutos estoy junto al pilón del barrio, dando fe a lo dicho por Felipe: el jirón Dos de Mayo, desde Tarapacá hasta la Plaza de Armas, está repleto de mercachifles. Los toldos de lona cubren la calle de acera a acera y no dejan pasar ni a los rayos solares que intentan filtrarse por los agujeros.
Los mercachifles han llegado con las primeras avellanas que resuenan anunciando el inicio de la fiesta de San Rosa de Lima, Patrona del pueblo de Chiquián. Todavía no salgo de mi asombro. A mi paso veo rostros conocidos entre los esperados mercachifles: Bayona, Portilla, Carrasco, Cerna, Ortiz, Aranda, Cachay, Chávez, Díaz, Idrugo, Huerta... .
La mayoría son de Celendín, otros de Recuay, Aquia y Huaraz, algunos son cerreños. Muchos comerciantes shilicos y recuainos que con los años han venido atraídos por la fiesta, ya son parte del pueblo. Inclusive uno de ellos ha sido Alcalde Provincial: Glorioso Aranda Díaz. Ellos traen el dulce aroma de otras tierras para compartirlos por doquier durante la fiesta. .
Ya llegó también Rufino el organillero y su monito 'antuco', que nos entrega un pequeño rectángulo de la suerte por diez centavos. A su costado el viejo Enrique de Llaclla, alista franela roja en mano sus maquinitas de películas para ver en cada clic, los rostros de los actores mexicanos y españoles: Pedro Infante, Cantinflas, Jorge Negrete, María Félix, Sarita Montiel, Joselito...  .
En las calles adyacentes algunos lugareños han puesto mesas con manteles de hule donde descansan olorosas viandas y, en el frontis del mercado están instalando juegos de azar: 'rifas' con premios de plástico y pequeños papelitos enrollados y doblados como bumerang, también 'la chica y la grande', 'pasa luna pasa sol' y 'a dónde está la bolita': "Acá está colgadita" grita con picardía Mañuco de Jircán  .
A partir de hoy decenas de niños andariegos con los bolsillos flacos, pero con el pecho henchido de anhelo, miraremos entre la multitud, cómo muchos incautos chacareros pierden sus jornales en las apuestas, donde los 'ganchos' ganan su porcentaje 'por lo bajo'. .
En estos momentos don Ignacio el fotógrafo está tocando maquina en mano la puerta de la casa de mi primo Calolo Ramírez. El toma vistas familiares para convertirlas en cuadros al óleo, sin canas ni arrugas, menos con los caninos solitarios.
* * * ..
Después del paseo inicial estoy retornando contento a casa para el desayuno dominguero, pero para mi sorpresa, frente a la puerta celeste de mi amigo Beto Zubieta, cuatro 'chunchos' (tres varones y una mujer) están acomodando en el piso: un cilindro y cueros de boas. .
Comentan por ahí, que anoche llegó con el camión 'Escarchita de la puna', un grupo de gitanos y han instalado su carpa cerca a la plazoleta de Quihuillán. Las mujeres gitanas leen el futuro en las cartas y la palma de las manos, los varones sueldan con soplete recipientes metálicos. .
Nuestras madres dicen que los gitanos raptan a los niños callejeros, pero es para asustarnos solamente, también nos intimidan con los pishtacos y los guegue almas, porque en la fiesta se incrementa el número de chiuchis paseanderos. .
En el jirón Comercio, junto a la botica de don Ernesto Sornoza", han abierto sus ventanas dos peluquerías, pronto comenzará el desfile de ruleros con aroma a 'líquido de permanente' y cabellos chamuscados. El peinado "bombé" o "nido de chacua", estuvo de moda el año pasado, este año veremos qué pasa con la moda...  ...
Después de la elección de los nuevos funcionarios, que cierra el programa festivo, las bandas retornarán a sus querencias entonando pasacalles de despedida. Los mercachifles recogerán los productos que no 'salieron' y se marcharán al pueblo donde ya empieza a sonar la tarola, solamente se quedará quien se ha enamorado de alguna paisana y decida afincarse en Chiquián, de repente el próximo año se inscribe para Comisario y dona para la corrida un toro bravo por el nacimiento de su hijo, para así cumplir con la costumbre. .
* * * .
Hasta los primeros años de los setentas, uno de los atractivos más esperados de la fiesta de Santa Rosa fueron los entrañables 'chunchos', pintorescos personajes de la amazonía que vendían cebo de culebra para la reuma y sangre de grado para las úlceras estomacales. ..
Se ubicaban en la esquina de los jirones Dos de Mayo y Tarapacá con sus atuendos típicos, boas, espejos, cuero de reptiles y menjunjes. Visitaron Chiquián: machiquengas, huitotos, shipibos, aguarunas, asháninkas, boras, huambisas y jíbaros. Estos últimos adornaban sus cuellos con collares de guairuros y portaban al cinto una cabeza reducida (tzaitza) como amuleto, envolviendo así, en un halo de misterio, el mágico espíritu de la selva. .
Recuerdo que entre el 19 y el 21 de agosto del 63, dos parejas de nativos aguarunas, descendientes de los jíbaros se alojaron en el segundo piso del hotel de mi abuelita Victoria, a quienes entrada la noche visitaba ansioso por beber de su sabiduría milenaria. Sabiduría, como la leyenda de los Shuar "Nunkui la creadora de las plantas". Asimismo iba para conocer los usos, costumbres y las bondades del Alto Mayo, lugar inaccesible a los propósitos expansionistas de los Incas. A través de mi charla con ellos, me transportaba a sus vastos territorios ecológicos. En mi imaginación veía monitos saltando en las copas de los imponentes árboles; paiches, zúngaros y carachamas en los ríos caudalosos; arcos y flechas con curare; enormes mariposas, guacamayos multicolores, tucanes, tapires, yacumamas y jaguares. .
* * * ..
Culminada la fiesta, la mañana del 4 de setiembre ayudé a los amigos "chunchos" a empacar sus pertenencias. A cinco minutos para las 9 gritaron desde el primer piso del hotel, que el ómnibus de Landauro estaba a punto de partir y no tuvieron más remedio que dejarme el espejo que estaba tras la puerta.  
En dicho espejo el paisano chiquiano que fungía de "modelo" durante la venta de cebo, veía su espalda manando gotas de grasa bajo el sol, llenando de asombro a los curiosos. Una manera muy sugerente para asegurar la compra de la pomada sanadora. .
Lo primero que hice al llegar a casa fue retirar un almanaque de la sala y poner el espejo en su lugar. Así estuvo un buen tiempo, hasta que una tarde llegó don Ignacio el fotógrafo, trayendo 4 cuadros con fotografías de la familia, quedando el espejo regado en el piso.
***
Pero nuestra casa no era la única que visitaba don Ignacio, sino todas. En aquellos años las fotos en blanco y negro estaban de moda, sin embargo en los cuadros lucíamos en technicolor gracias al pincel del artista que nos ponía: ternos impecables a los varones y vestidos, aretes y collares a las mujeres; es decir, ropa y adornos a pedido del cliente. .
* * *
Entonces tomé el espejo y lo llevé a mi dormitorio, poniéndolo sobre el velador. A la semana siguiente mi abuelita Catita visitó el cuarto y al verlo me aconsejó: .
- Hijito, no debes tener espejos en tu cuarto, sobre todo si son antiguos, pues las ánimas del purgatorio de las personas que en vida se vieron en ellos, salen a la medianoche a expiar sus pecados. .
Haciendo oídos sordos a lo dicho por mi abuelita, dejé el espejo a donde estaba. Pasaron los días y llegó la semana de los difuntos. Todos mis familiares que ocupaban la casa, aprovechando el feriado largo, viajaron a Huacho para visitar la tumba de mi hermano Arnaldo Armando. .
Ya a solas en mi dormitorio, la noche de Todos los Santos, recordé el consejo de mi abuelita, y antes de irme a dormir, cubrí el espejo con mi poncho, pero a la medianoche abrí los ojos asustado, no sé si por causa de lo que estaba soñando o porque los gemidos de las ánimas intentando traspasar la trama del poncho me despertaron. ..
Lo cierto es que me paré temblando, y tanteando en la oscuridad quité el poncho del espejo para ahuyentar a los malos espirítus y me zambullí en la cama... .
West Palm Beach - NOV 95.
Fuente: .
Libro "Relatos Campesinos", de NAB.

lunes, 9 de enero de 2012

El Legado de Luis Pardo

Por: Jose Antonio Salazar Mejía
Hace 103 años nos fue arrebatado Luis Pardo Novoa. Este gran paisano nuestro, adalid de las causas justas, en su momento fue vilipendiado por los poderosos y tratado peor que una alimaña. Su delito fue ponerse al lado de los débiles, de los desposeídos.
Chiquián honra a su hijo predilecto
con una hermosa efigue ecuestre
El caso de Luis Pardo fue el primero en ser llevado al cine. Es más, en 1927, la primera película que se filmó en el Perú fue sobre la vida y hazañas de este peculiar personaje que vivió en nuestro suelo.
Para quienes no conocen mucho del caso, señalaremos que Luis Pardo Novoa fue un chiquiano a quien los pobres idolatraban y los ricos aborrecían y falleció un 5 de enero de 1909 asesinado vilmente por una turba a poca distancia de Cajacay. En el camino a Lima, pasando Cajacay hay un puente que lleva el nombre de Luis Pardo, cerca a ese lugar cayó abatido por las balas asesinas quien se constituyó en el personaje más buscado por la justicia peruana a inicios del siglo XX.
Tras la leyenda de Luis Pardo encontramos una lectura muy diferente. Esta bien para la literatura, la pose y el gesto bravío, como en la gran novela juvenil de Oscar Colchado Lucio "¡Viva Luis Pardo!" escrita en 1998, y los detalles heroicos, las mil anécdotas consignadas por Alberto Carrillo Ramírez en su "Luis Pardo el bandolero"; el tipazo que se escapaba de las cárceles, que enamoraba guitarra en mano a cuanta joven bella encontraba en su camino, que capeaba los toros más bravos en todas las fiestas entre Gorgor y Huari, que pedía "prestado" a los hacendados y repartía "huacchis" a campesinos y menesterosos.
Fotografía de Luis Pardo
con sombrero, poncho y
pañoleta al cuello
Cien años después de su muerte, otro es el análisis que debemos hacer. ¿Qué significó Luis Pardo? ¿Fue realmente un verdadero bandolero? Partamos por esto último. El bandolerismo en el Perú era toda una institución a fines del siglo XIX e inicios del XX. Un país quebrado por la guerra del Pacífico, sin autoridad, sin mando, vivía a expensas de pandillas organizadas que asolaban los caminos, invadían los pueblos y robaban a tutti li mundi. Mucha fama alcanzó el bandolero León Escobar que por unas horas se sentó nada menos que en el sillón presidencial. En Piura eran famosos los bandoleros Sambambé, Fiñico y Pajarito, pero no igualaron a Froilán Alama, el Amadís de Gaula de la literatura local piurana.
Pues bien, ninguno de ellos le llegó a los talones a nuestro ilustre paisano. ¿Cuál fue la razón? Pues simplemente que Luis Pardo trasciende a estos personajes porque no era un bandolero, era un líder social.
Un común denominador de los bandoleros de entonces era su arraigo popular, pues para huir de la justicia, buscaban apoyo en la población. ¿Cómo lo conseguían?, dando dádivas a la gente para que apañe sus actividades... Esto me trae a reflexión el "bandolerismo del siglo XXI", donde malas autoridades que expolian recursos del estado, ganan elecciones y previenen revocatorias, entregando dádivas a los electores. Son tan populares como los bandoleros de antaño.
Luis Pardo rodeado por jóvenes chiquianos
durante una fiesta patronal
Decíamos que Luis Pardo no cabe en la clasificación de "bandolero" porque él tenía otras intenciones en su accionar. Juan Olivera Oré escribió un opúsculo dedicado a Luis Pardo en donde abre la posibilidad de que el odio que le profesaban los hacendados se debía a que él organizaba a los campesinos. De modo que aislarlo de la masa popular fue la tarea principal que se trazaron los poderosos de entonces.
Este rasgo peculiar de su vida, ha sido muy poco tratado en los textos que analizan su vida y obra. Don Augusto alba Herrera, el gran historiador caracino, tiene en imprenta un estudio enjundioso sobre Luis Pardo donde espero nos dé más luces sonreí este rasgo no estudiado en nuestro héroe.
Desde la perspectiva social, sólo así podemos explicarnos la saña con la que se le persiguió. Otro dato más para el análisis. Su caso fue el primero que llamó la atención de la prensa nacional. Y bien aceitada la prensa amarillista, convirtió a nuestro héroe en un personaje nefasto. Este sería el primer caso en el Perú, en el que la prensa sesga su visión sobre un personaje para traérselo abajo, obedeciendo intereses de grupo.
Entonces recién encontramos la explicación de cómo se organizó toda una partida militar para perseguirlo. Era el "enemigo público número uno" en el Perú de los años aurorales del siglo pasado. Y para capturarlo, tuvieron que convocar al más terrible de los verdugos, el Sargento Mayor Álvaro Toro Mazote, sanguinario represor de indios y negros, asesino a sueldo de los hacendados de Ica y Ayacucho.
Cadáver de Luis Pardo
junto al "compañero",
 exhibidos en la plaza de Chiquián
Las tropelías de Toro Mazote contra la población chiquiana y en especial contra la familia de de Luis Pardo no han sido investigadas a cabalidad. Existe la teoría de que la población cansada de las exacciones de este nefasto personaje, prefirió entregarlo para poner fin a los abusos de la soldadesca. Es así que la gente de Cajacay organizó una partida para liquidarlo, partida que obviamente estaba financiada por los hacendados de Cajacay.
Con Luis Pardo se cierra el ciclo de los bandoleros y se abre otro, el de los luchadores por la justicia social. Pionero en este campo fue Luis Pardo Novoa, el bardo chiquiano que sigue cabalgando con las banderas muy en alto, en este siglo donde la injusticia y la corrupción campean, y para combatirla se necesitan líderes sociales de su temple y talla.